domingo, 19 de agosto de 2007

¿Marcado yo....?

Recuerdo que cuando era pequeña mi madre nos compraba la ropa que ella quería, más bien podía, la marca más famosa de la época era Adidas, heredábamos ropa o zapatos de familiares, y qué momento más feliz cuando aparecía tu tía con una bolsa llena de ropa para nosotras. En mi caso el hecho de tener más hermanos implicaba que no siempre podía ser lo que uno quería, sino lo que el sueldo de mis padres podía, pero no pasaba nada, si no eran "converse" pues eran Happy look y no pasaba mucho más, era lo que había y era más importante llegar a fin de mes.
Recuerdo también que tenía mi paga semanal y si quería por ejemplo unos pantalones con marca, que por cierto se rompían a las dos lavadas, pues mi paga la iba ahorrando todas las semanas y cuando llegaban Los Reyes Magos, o era mi cumpleaños, mamá se encargaba de poner la diferencia para que tuviera lo que quería, uf, que felicidad, como valorábamos las cosas.
Y ahora... ahora qué, pues me me encuentro que nuestros hijos hacen de nosotros lo que quieren, que les estamos haciendo super materialistas, no valoran las cosas, y es más triste quedarse sin el juguete que tiene su amiguita que pensar en lo que nos han regalado en Reyes, Papa Noel ( eso si que me parece increible, por obligación nuestros tiranos pequeños reciben regalos en las dos fechas), no se dan cuenta que en muchos casos eso es un regalo, no una obligación por el hecho de ser tío, amigo, padre, madre o lo que sea.
Me parece tan tan absurdo como el hecho de que ayer una amiga me contaba que ahora su hija no se come los helados que ha estado comiendo hasta hace nada, de la marca de Mercadona, si no llevan la M ( Magnum de Frigo), increible, dónde vamos a llegar si un niño de 4 años determina incluso nuestra economía doméstica, acaso hemos olvidado quién es el que marca los valores y las pautas a seguir en la educación de alguien que en un futuro será quien nos gobierne...
Los que determinan lo que se hace en casa son los padres, y los niños se deben dejar llevar, porque no se si hemos olvidado que SON NIÑOS y no tienen el conocimiento de los que en determinado momento han decidido adquirir la responsabilidad de padres...

martes, 7 de agosto de 2007

Papá puso la semillita...

Bueno, y así acabó la historia, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Vaya, qué ironía de comienzo no creeis?, pero por mucho que nos duela, es así de real, papá puso la semillita en mamá y a partir de ese momento mamá es la que sufre en silencio.
No tengo niños aún, no se cuánto tardaré, pero como siempre escribo cosas que veo a mi alrededor, veo amigas con niños, por todas partes, y soy el bicho raro, y tú? cuándo los tienes tú? se te pasará el arroz... pues no, el arroz no se pasa, el arroz está ahi, y es una pena pensar de esta manera pero la vida es dura en muchos aspectos, y creo que este lo es más.
Me da mucha rabia lo que veo a mi alrededor, como siempre no voy a generalizar, porque la vida está llena de excepciones y yo busco la mía propia, sobretodo para este caso que nos ocupa.
¿ Por qué el momento en el que se queda una mujer embarazada supone el fin de su mundo partircular?, quiero decir, se acabó salir, se acabó disfrutar de una tarde de cine con amigas, se acabó el momento que cada una nos dedicamos al día, se acabó, no porque haya llegado una personita que es lo más importante a partir de ese momento, sino porque la obligación del cuidado de esa personita es solo de la madre, claro, durante los 18 primeros años hay que estar continuamente cuidando, vigilando, aprendiendo, enseñando... y eso supone muy pocos momentos los que le quedan a una mujer después de compaginar hogar y trabajo ( de este tema hablaré otro día ).
Veo las parejas de mis amigas con sus niños, disfrutan, sonrien, presumen de bebés, hasta se liga más empujando un carrito, pero claro, esto durante un rato, porque ellos en la mayor parte de los casos no han dejado el golf, ni el padle, ni el futbol, ni los amigos, ni... y las veo a ellas, deprimidas, histéricas, corriendo de un lado a otro y me planteo si realmente se hace necesario que papá haga algo más que no sea aportar la asignación económica, porque claro, la semillita en este tiempo ya la puede poner otro señor con una bata blanca, que seguramente se involucrará tanto como papá en determinadas ocasiones.
No me gusta generalizar, solo opino que busco mi propia excepción, que el hecho de ser padres no suponga la pérdida de la identidad de la mujer como tal y que la relegue a cambiar hasta de amistades, anhelo algún día una maternidad compartida, que no me prive de mi independencia hasta cierto limite, que establecerá al principio el nuevo miembro de la familia, que no haga que cambie mi carácter y sobretodo que haga que la disfrute con mi "pareja" sea la que sea.