Bueno, y así acabó la historia, colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Vaya, qué ironía de comienzo no creeis?, pero por mucho que nos duela, es así de real, papá puso la semillita en mamá y a partir de ese momento mamá es la que sufre en silencio.
No tengo niños aún, no se cuánto tardaré, pero como siempre escribo cosas que veo a mi alrededor, veo amigas con niños, por todas partes, y soy el bicho raro, y tú? cuándo los tienes tú? se te pasará el arroz... pues no, el arroz no se pasa, el arroz está ahi, y es una pena pensar de esta manera pero la vida es dura en muchos aspectos, y creo que este lo es más.
Me da mucha rabia lo que veo a mi alrededor, como siempre no voy a generalizar, porque la vida está llena de excepciones y yo busco la mía propia, sobretodo para este caso que nos ocupa.
¿ Por qué el momento en el que se queda una mujer embarazada supone el fin de su mundo partircular?, quiero decir, se acabó salir, se acabó disfrutar de una tarde de cine con amigas, se acabó el momento que cada una nos dedicamos al día, se acabó, no porque haya llegado una personita que es lo más importante a partir de ese momento, sino porque la obligación del cuidado de esa personita es solo de la madre, claro, durante los 18 primeros años hay que estar continuamente cuidando, vigilando, aprendiendo, enseñando... y eso supone muy pocos momentos los que le quedan a una mujer después de compaginar hogar y trabajo ( de este tema hablaré otro día ).
Veo las parejas de mis amigas con sus niños, disfrutan, sonrien, presumen de bebés, hasta se liga más empujando un carrito, pero claro, esto durante un rato, porque ellos en la mayor parte de los casos no han dejado el golf, ni el padle, ni el futbol, ni los amigos, ni... y las veo a ellas, deprimidas, histéricas, corriendo de un lado a otro y me planteo si realmente se hace necesario que papá haga algo más que no sea aportar la asignación económica, porque claro, la semillita en este tiempo ya la puede poner otro señor con una bata blanca, que seguramente se involucrará tanto como papá en determinadas ocasiones.
No me gusta generalizar, solo opino que busco mi propia excepción, que el hecho de ser padres no suponga la pérdida de la identidad de la mujer como tal y que la relegue a cambiar hasta de amistades, anhelo algún día una maternidad compartida, que no me prive de mi independencia hasta cierto limite, que establecerá al principio el nuevo miembro de la familia, que no haga que cambie mi carácter y sobretodo que haga que la disfrute con mi "pareja" sea la que sea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario