Cuántos momentos amargos en la vida en los que sólo pensamos, si pudiera... me gustaría... quiero que....
No nos engañemos, si tuviéramos la oportunidad de pedir un sólo deseo en nuestra vida, ¿qué pediríamos?, yo no lo tengo tan claro.
Hace poco leí un libro, trataba de una manera tan sencilla el por qué no obtenemos lo que queremos, y lo sencillo que es conseguirlo. En uno de los capítulos encontré el gran dilema, el por qué no somos realmente tan felices como queremos ser, la cuestión de todo en resumidas cuentas, es que, como no sabemos lo que queremos es muy dificil que algo nos haga realmente lo felices que debiéramos ser; al principio me reía, pensaba que habían descubierto las américas, pero el paso de los días, demasiadas ideas dispersas y mucho tiempo de meditación me han llevado a darme cuenta de que el kit de la cuestión no es pensar en lo que desearías para ser completamente feliz en esta vida, sino en disfrutar de todo lo que tenemos sin necesidad de haber pedido ese deseo.
Lo mágico de los deseos, es que se materializan en cualquier momento, sin pensarlo, sin acordarnos de que los anhelábamos, ese día veraniego en pleno otoño, esa noche estrellada de luna llena, disfrutar de los amigos, amar profundamente, sentirse correspondido, disfrutar de una comida, ver una película, escuchar el sonido del mar, sentarse a ver un atardecer, despertarse y amanecer a la misma vez que lo hace la tierra... infinidad de detalles insignificantes, que no disfrutamos en el momento y que sólo cuando no los tenemos añoramos, complicada la mente humana y simple a la vez.
Yo tengo claro mi deseo... ahora PIDE UN DESEO.
BESITOS.
No hay comentarios:
Publicar un comentario