domingo, 9 de diciembre de 2007

Navidad, Navidad, dulce navidad


Por fin, ya ha llegado, ya está aquí, vienen los Reyes, ups, perdón, en estos tiempos tan modernos en los que vivimos, no hay navidad que se precie sin el señor gordito y con barba que viene la noche de Nochebuena, pero claro, además resulta que los niños, son niños pero no tontos, han descubierto que para qué escribir la carta al señor de los renos sólo, si puedes conseguir el doble de cosas escribiendo también a los nuestros, a los de toda la vida, a los Reyes Magos de Oriente.


Voy a contar un cuento, érase una vez que se era, en un lejano país de Oriente, en un momento de la historia del cristianismo en el que nació un niño que marcaría la historia de un planeta entero, a ver a ese niño fueron unos Reyes, que llevaban regalos, esos Reyes recorrieron una distancia muy muy larga, y llevaron unos presentes que hicieron que ese niño se sintiera el niño más especial de la tierra, de hecho fue el niño más especial de la tierra.

Desde este momento, estos Reyes decidieron que por qué iba a haber un sólo niño así de especial, si cada niño que nace en el planeta tiene un pequeño trozo de corazón de aquel niño, asi que cada niño sería obsequiado cada año con algo que fuera especialmente deseado por él. Sólo había una condición, cada año todos los niños del planeta escribirían su propia carta, en ella explicarían lo bien que se habían portado, o explicarían que no habían sido niños muy buenos, pero lo importante era que hubiese arrepentimiento sincero, eso sería lo que determinaría el regalo a recibir.


Durante muchos años, todos y cada uno de los niños que iban naciendo iban cumpliendo con los deseos de aquellos reyes, y aquellos reyes iban cumpliendo todos y cada uno de los deseos de todos los niños, e incluso desde lugares remotos y pobres recibían deseos, y ellos llenaban de felicidad cada uno de los rincones del planeta.

Crecieron en todas y cada una de las rincones del planeta, niños con deseos, con anhelos, con frescura e inocencia, con algo que era más importante que el hecho de recibir un regalo, crecían con el orgullo de ser un niño especial, tan especial como fue el primer niño que recibió regalos por parte de aquellos Reyes.

Ahora el cuento se ha transformado en una historia de suma y sigue, nuestros niños son tan especiales como el niño que más regalos recibe, tan especial como el niño que menos regalos comparte, tan especial como el niño que menos disfruta, y tan especial como ser un número de tarjeta más en un centro comercial.

Bueno, yo seguiré siendo especial, a mi manera, sabiendo de dónde vienen mis regalos, pero sabiendo que soy igual de especial porque me los traen las mismas personas que a un niño en la historia.


Besitos