viernes, 20 de febrero de 2009

Los secretos que el alma esconde y el corazón desvela


Los secretos que el alma esconde y el corazón desvela.


Siempre he tenido la sensación de no saber exactamente qué pintaba yo en un sitio cómo este, viviendo una vida a la que no le encontraba yo mucha explicación, sintiéndome un poco extraña sin saber el por qué, un poco ajena a todo…

Cuentan los antiguos relatos de los hombres de mar, que el origen de las olas es incierto, las corrientes, el viento, las mareas…Hace poco descubrí que no, que las olas son susurros de corazones perdidos en otros lugares que lloran por volver a encontrarse, en otro mundo, en cualquier momento, de cualquier forma.
Hace muchos siglos, en una pequeña aldea de pescadores vivió una mujer con su amado, ellos no podían tener hijos por una jugada cruel del destino, pero decidieron que ese amor que no podían dar a sus propios hijos sería repartido entre todos los que vivían a su alrededor. Su vida era una dedicación constante hacia los demás, incluso en ocasiones no importaba la pobreza en la que vivían, ellos regalaban cualquier cosa que al resto de habitantes de la aldea pudiera hacer falta.
Su vida era plena, se amaban, disfrutaban del día a día, a veces comían, otras no, pero el amor es así, alimenta y sobra el resto.
Pero claro, el destino sigue haciendo de las suyas y un día el marido enfermó y murió, así, sin previo aviso, de la noche a la mañana Mar se quedó sola y su corazón partió junto al alma de su amado.
Lo que en un principio era una labor desinteresada de dos personas que se aman hacia los demás, se convirtió en una obligación a la que Mar no pudo corresponder, su corazón se encontraba a kilómetros de distancia y no tenía ganas de vivir, pero nadie se daba cuenta de ello, sólo pensaban en lo egoísta que se había vuelto una vez había muerto su amado.
Pasaban los años y Mar se iba marchitando poco a poco, era una joven bella y en cuestión de pocos años se iba convirtiendo en una flor mustia, sin alegría, sus ojos color miel se apagaban por momentos, la luz que antaño iluminaba la vida de los demás era tan tenue que ni su propia vida conseguía iluminar.
Una mañana en la que Mar se encontraba sentada con la mirada perdida hacia el horizonte en la orilla de la playa, pidió desde lo más profundo de su ser volver a encontrar su corazón, allá donde estuviera, según había escuchado ella desde su tierna infancia a los mayores del lugar, pídeselo a las olas, susúrraselo al mar… así hizo ella. Deseó con todas sus fuerzas poder amar con tanta intensidad como lo había hecho a su amado, poder dar todo el cariño que sentía que le explotaba en el corazón, deseó…
Una mañana caminando por la playa, cuando ya lo daba todo por perdido, en la maleza que el mar escupe tras las tormentas vio algo blanco moverse, se acercó y vio los ojos más bonitos que jamás vio, una mirada tan dulce y llena de amor que en ese momento supo que allí le habían devuelto su corazón. Un pequeño animalito fue el único capaz de comprender que no siempre estamos aquí para recibir cariño, sino que hay sentimientos que el alma esconde y solo el corazón desvela, un corazón dispuesto a repartir amor.
Su corazón se llamó Kala, un mar de amor desinteresado, un alma pura que descubre un corazón perdido, una vida.

sábado, 14 de febrero de 2009

Cuento...


Según cuenta una leyenda, que encontraron grabada con letras de fuego en la corteza un gran roble, situado en el centro de un país perdido, en la esquina norte de un continente oculto, situado en un mundo ficticio, una princesa de rizados cabellos negros y profunda mirada vivió un amor capaz de parar el tiempo y convertir el oscuro océano en un mar azul por el cual vagan desde aquel momento un sin fin de sirenas que llevan tras de sí las almas atormentadas de los marinos que un día dejaron su vida en tierra atraídos por el canto de tan especial criatura.

Se dice que la princesa del reino gris de cristal se encontraba una de tantas de sus mañanas tristes y sombrías cantando hacia el oscuro océano sin fin, deseando vivir un amor que hiciera que las estaciones cambiaran, deseando vivir un amor que hiciera que el gris del cielo se tornara en un azul que no olvidara, deseando vivir un amor que el tiempo parara, deseando… Cuentan que en el horizonte apareció una de esas mañanas un barco que cambió el destino del reino perdido.

Zarpaba de un país extraño hacía varios años ya, un príncipe sin rumbo ni destino, guiado por una gran fuerza que sin saber ni cómo ni por qué hizo que embarrancara en el reino gris de cristal. En aquel preciso instante la princesa corrió hacia el muelle, sabiendo sin saber que en ese momento su vida cambiaría, que su mundo desaparecería, que el tiempo se pararía. El gris del cielo se tornó en un azul que jamás se conoció en el reino, el oscuro océano cambió de tono y resurgió un azul característico de los mares que rodean los reinos de las hadas de los cuentos que la princesa leía. No supo nunca decir en qué momento, ni de qué manera, sólo narra la historia que en cuanto la princesa entró en el barco, el príncipe que hacía varias semanas que se encontraba perdido despertó de un oscuro maleficio que las sirenas habían lanzado contra él.
Seguimos leyendo la corteza del árbol y en él se explica que en otra vida la princesa fue sirena y fue castigada por salvar a un marinero, del cual se enamoró perdidamente, de una muerte segura provocada por una tormenta. Su castigo fue vivir como humana en un reino perdido en un mundo gris de cristal, pero su maleficio se rompería en el momento en el que el marinero en cualquiera de sus vidas consiguiera dar con ella. Cuentan los antiguos del lugar que la princesa pasaba las horas mirando al horizonte y cantando una bonita melodía que nunca nadie consiguió descifrar, hasta que en el momento en el que apareció el príncipe esas notas indescifrables tomaron sentido, sonaba una bonita melodía de amor que nunca supo de dónde surgió ni quién se la enseñó, pero que fue la guía que hizo que el marinero encontrara a su sirena en otra de sus vidas, el príncipe cambió de apariencia y la princesa se transformó de nuevo, en el muelle se reencontraban de nuevo el marinero y la sirenita, el reinó dejó de llamarse el reino gris de cristal llamándose el reino azul, azul por el mar, azul por los ojos del marinero que fue quién en su momento hechizó a la sirena.
No todas las historias de las sirenas hablan de sus cantos embaucadores que hacen que se pierdan los marineros, hay historias de sirenas que cuentan como éstas guían con sus cantos al amor que tuvieron en otra vida hasta hacerles llegar hasta ellas.