Según cuenta una leyenda, que encontraron grabada con letras de fuego en la corteza un gran roble, situado en el centro de un país perdido, en la esquina norte de un continente oculto, situado en un mundo ficticio, una princesa de rizados cabellos negros y profunda mirada vivió un amor capaz de parar el tiempo y convertir el oscuro océano en un mar azul por el cual vagan desde aquel momento un sin fin de sirenas que llevan tras de sí las almas atormentadas de los marinos que un día dejaron su vida en tierra atraídos por el canto de tan especial criatura.
Se dice que la princesa del reino gris de cristal se encontraba una de tantas de sus mañanas tristes y sombrías cantando hacia el oscuro océano sin fin, deseando vivir un amor que hiciera que las estaciones cambiaran, deseando vivir un amor que hiciera que el gris del cielo se tornara en un azul que no olvidara, deseando vivir un amor que el tiempo parara, deseando… Cuentan que en el horizonte apareció una de esas mañanas un barco que cambió el destino del reino perdido.
Zarpaba de un país extraño hacía varios años ya, un príncipe sin rumbo ni destino, guiado por una gran fuerza que sin saber ni cómo ni por qué hizo que embarrancara en el reino gris de cristal. En aquel preciso instante la princesa corrió hacia el muelle, sabiendo sin saber que en ese momento su vida cambiaría, que su mundo desaparecería, que el tiempo se pararía. El gris del cielo se tornó en un azul que jamás se conoció en el reino, el oscuro océano cambió de tono y resurgió un azul característico de los mares que rodean los reinos de las hadas de los cuentos que la princesa leía. No supo nunca decir en qué momento, ni de qué manera, sólo narra la historia que en cuanto la princesa entró en el barco, el príncipe que hacía varias semanas que se encontraba perdido despertó de un oscuro maleficio que las sirenas habían lanzado contra él.
Seguimos leyendo la corteza del árbol y en él se explica que en otra vida la princesa fue sirena y fue castigada por salvar a un marinero, del cual se enamoró perdidamente, de una muerte segura provocada por una tormenta. Su castigo fue vivir como humana en un reino perdido en un mundo gris de cristal, pero su maleficio se rompería en el momento en el que el marinero en cualquiera de sus vidas consiguiera dar con ella. Cuentan los antiguos del lugar que la princesa pasaba las horas mirando al horizonte y cantando una bonita melodía que nunca nadie consiguió descifrar, hasta que en el momento en el que apareció el príncipe esas notas indescifrables tomaron sentido, sonaba una bonita melodía de amor que nunca supo de dónde surgió ni quién se la enseñó, pero que fue la guía que hizo que el marinero encontrara a su sirena en otra de sus vidas, el príncipe cambió de apariencia y la princesa se transformó de nuevo, en el muelle se reencontraban de nuevo el marinero y la sirenita, el reinó dejó de llamarse el reino gris de cristal llamándose el reino azul, azul por el mar, azul por los ojos del marinero que fue quién en su momento hechizó a la sirena.
No todas las historias de las sirenas hablan de sus cantos embaucadores que hacen que se pierdan los marineros, hay historias de sirenas que cuentan como éstas guían con sus cantos al amor que tuvieron en otra vida hasta hacerles llegar hasta ellas.
Se dice que la princesa del reino gris de cristal se encontraba una de tantas de sus mañanas tristes y sombrías cantando hacia el oscuro océano sin fin, deseando vivir un amor que hiciera que las estaciones cambiaran, deseando vivir un amor que hiciera que el gris del cielo se tornara en un azul que no olvidara, deseando vivir un amor que el tiempo parara, deseando… Cuentan que en el horizonte apareció una de esas mañanas un barco que cambió el destino del reino perdido.
Zarpaba de un país extraño hacía varios años ya, un príncipe sin rumbo ni destino, guiado por una gran fuerza que sin saber ni cómo ni por qué hizo que embarrancara en el reino gris de cristal. En aquel preciso instante la princesa corrió hacia el muelle, sabiendo sin saber que en ese momento su vida cambiaría, que su mundo desaparecería, que el tiempo se pararía. El gris del cielo se tornó en un azul que jamás se conoció en el reino, el oscuro océano cambió de tono y resurgió un azul característico de los mares que rodean los reinos de las hadas de los cuentos que la princesa leía. No supo nunca decir en qué momento, ni de qué manera, sólo narra la historia que en cuanto la princesa entró en el barco, el príncipe que hacía varias semanas que se encontraba perdido despertó de un oscuro maleficio que las sirenas habían lanzado contra él.
Seguimos leyendo la corteza del árbol y en él se explica que en otra vida la princesa fue sirena y fue castigada por salvar a un marinero, del cual se enamoró perdidamente, de una muerte segura provocada por una tormenta. Su castigo fue vivir como humana en un reino perdido en un mundo gris de cristal, pero su maleficio se rompería en el momento en el que el marinero en cualquiera de sus vidas consiguiera dar con ella. Cuentan los antiguos del lugar que la princesa pasaba las horas mirando al horizonte y cantando una bonita melodía que nunca nadie consiguió descifrar, hasta que en el momento en el que apareció el príncipe esas notas indescifrables tomaron sentido, sonaba una bonita melodía de amor que nunca supo de dónde surgió ni quién se la enseñó, pero que fue la guía que hizo que el marinero encontrara a su sirena en otra de sus vidas, el príncipe cambió de apariencia y la princesa se transformó de nuevo, en el muelle se reencontraban de nuevo el marinero y la sirenita, el reinó dejó de llamarse el reino gris de cristal llamándose el reino azul, azul por el mar, azul por los ojos del marinero que fue quién en su momento hechizó a la sirena.
No todas las historias de las sirenas hablan de sus cantos embaucadores que hacen que se pierdan los marineros, hay historias de sirenas que cuentan como éstas guían con sus cantos al amor que tuvieron en otra vida hasta hacerles llegar hasta ellas.
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