domingo, 10 de mayo de 2009

La leyenda de la Luna


Existe una antigua leyenda que habla del origen de la luna y el mar.

En ella se narra que la luna no era tal y como ahora la conocemos, sino que su color era apagado y apenas podía guiar a los marineros de vuelta a sus casas.

Se cuenta que la luna estaba formada por trozos del alma de los amantes que no veían cumplidos sus deseos de amor eterno. Así mismo, el mar tampoco tenía el color azul que tiene ahora, tal era su oscuridad que ni los más atrevidos del lugar osaban surcarlo.

En una ocasión la luna en su afán de seguir recomponiendo su cara con más almas atormentadas, divisó a dos jóvenes sentados a la orilla del sombrío mar.

Eran Jorge y Lorena.

Hablaban, reían, se acariciaban y sus miradas reflejaban algo que jamás conoció en el resto de almas que capturaba a diario.

Por un momento la luna sintió celos de esa pareja más no se preocupó y pensó que sus almas acabarían como las del resto de enamorados que poseía.

Pero la luna no podía imaginar que hay amores que son ayudados por las sirenas que habitan en el mar. Las sirenas con sus cantos fortalecen dichos amores hasta hacerlos indestructibles y el inmenso amor que sentían Jorge y Lorena el uno por el otro era uno de ellos.

La luna creyó morir y comenzó a llorar. Jamás conoció una pareja igual y se dio cuenta que nunca podría conseguir esas dos almas.

La luna derramó millares y millares de lágrimas.
Cada lágrima que caía era un trozo del alma de algún enamorado que no vio cumplido su deseo de amor eterno. Llegaron al mar y las olas las acercaron a la orilla en la que Jorge y Lorena se besaban. Entonces el mar y la luna se transformaron en lo que hoy día conocemos como las noches de luna llena en la bahía de Benidorm.

Desde ese momento la leyenda dice que en el mismo lugar en el que Jorge y Lorena se prometieron amor eterno, nadan las sirenas buscando los trozos de las almas perdidas que la luna lloró y las guían por los mares hasta llevarlas a la bahía en la que se transformaran en amor eterno para quien en ese momento allí las espere.

Muchas Felicidades a ambos.

viernes, 1 de mayo de 2009

Adios miedos


Lo que el miedo no me ha dejado disfrutar tanto tiempo la felicidad me lo ha devuelto.

Hace mucho tiempo que no sentía mi alma tan contenta y feliz, creo que todo esto se refleja en mi manera de ver la vida y mi nueva forma de enfrentarme a determinadas situaciones, hace unos años ni hubiera pasado por mi cabeza realizar todo lo que he hecho este fin de semana, y me siento, no se cómo explicarlo en estas líneas… me siento feliz.
Mi vida ha estado siempre llena de inseguridades, de no puedo, no debes, no es conveniente… y todo esto se ha ido arraigando en mi alma, haciéndome miedosa y cobarde en situaciones en las que después me sentía hasta un poco ridícula. Tampoco voy a ser negativa y diré que he hecho durante toda mi vida todo lo que he querido, eso si, dentro de mis limitaciones. Aunque ahora que hablo con mucha gente que he conocido tiempo atrás, yo misma me asombro cuando me dicen que siempre han alabado de mí, mi fuerza, mi energía, mis ganas de comerme el mundo, en fin, qué cosas, yo nunca me vi así, dichosas inseguridades que hacen que uno no vea el bosque porque se ciega con un árbol.

Este fin de semana pasado organicé un fin de semana de multiaventura para mi hermana por su despedida de soltera, a medida que iba organizando y contratando las actividades, pensaba que no haría ninguna de ellas, ya sabéis, no puedo, no debo, no es conveniente… pero una vez que he llegado al paraíso de la aventura me he dado cuenta de que los límites se los marca uno mismo en esta vida, que uno es en su vida lo que quiere ser y si nos limitamos nunca podremos llegar a saber el potencial que tenemos.
Primera prueba de fuego: al agua con un traje de neopreno desde un puente…sin quitarle protagonismo a la novia, la segunda al agua, prueba superada.
Descenso por un río para hacer rafting, prueba superada, tirolina de 100 metros, prueba superada… el nivel de adrenalina en mi cuerpo debía estar disparado, no recuerdo sentirme de esa forma desde que mi enfermedad me hizo limitarme a mi misma. Me sentía genial, fuera dolores, fuera miedos, era feliz, será eso lo que llaman la droga de la adrenalina? Lamento no haber podido hacer tantas cosas a lo largo de tantos años y en destinos a los que no volveré probablemente, que por lo que he visto en este momento he podido hacer, pero bueno, todo tiene su momento y mi momento es este.

Creo que todo esto es debido a que mi alma ha encontrado su equilibrio, mi autoestima se encuentra recuperada, esto ha hecho que recupere un poco mi salud y se refleja en mi estado de ánimo y mis ganas de vivir cada experiencia.
Un amigo me dijo en una ocasión que las señales están siempre ahí, solo que uno no las ve hasta que no está preparado.
Yo he encontrado mi señal, “mi peque”, que ha hecho que mi vida sea distinta, que todo sea agradable, que no tenga limitaciones…y me pasa como dicen en la canción, tenía tanto amor guardado para ti…