viernes, 21 de mayo de 2010

Mi revisión de incapacidad


Acostumbrada a tratar con fiambres seguro…

Bueno, parece que he cogido ritmo con lo mío, ya sabéis que me encanta escribir y claro, escribir por escribir sin mucho que contar es algo triste, aunque confieso que mejor no escribo todo lo que me pasa por esta cabecita y así evito que me tengáis a todas horas contando mi intensa vida.

Hoy ha sido un día extraño, tenía que ir a revisión de mi incapacidad absoluta a Alicante y bueno, me acaban de operar y he pensado, pues iré aunque sea arrastras, allí me presento… de entrada la revisión de incapacidades en un primer piso sin ascensor, porque claro, seguro que el 99,9% de los discapacitados puede caminar, no es mi caso, que he tardado en subir los escalones 10 minutos, luego me dicen que si que hay ascensor, para ellos claro está, que hay que cuidar bien a los funcionarios, a los minusválidos que nos den, si nos caemos o llegamos tarde por la mala planificación del local, que nos den, eso por minusválidos.

Me siento en una sala a esperar y sale una doctora que parecía recién sacada de una película, como la del Orfanato, con muy malos modos, quién viene más a esta sala? Pues yo, mi nombre, pasa…
Ni buenos días ni nada, porque son médicos y no pueden codearse con la plebe, ahhh y no me contestes a nada que no te pregunte me dice. Vamos a ver, yo he ido allí a que vean si estoy mejor o peor de mi enfermedad, por cierto degenerativa, muy a mi pesar, no he ido a que una mujer con un humor de perros se piense que yo estoy allí porque estoy mejor sin trabajar que trabajando. Vamos a ver, señores que revisan las incapacidades, entiendo que el jefe supremo haya dicho que hay que recortar, pero claro, a recortar de los que no se quejen, es decir, pensiones… pero cuando va una persona con una minusvalía acreditada lamentablemente desde los 12 años, no va a chupar de ningún bote, seguramente esta amable mujer que ni se ha dignado a llamarme por mi nombre, ni me ha mirado la cara, mi me ha mirado las manos, sólo ha sospechado que mi operación del pie era falsa, porque sólo quería ver los vendajes, pasando incluso del informe médico que le llevaba. Esta mujer en mi no veía a una persona joven a la que le agobia pedir ayuda en la ducha, no ha visto a una persona joven que vive a diario con un dolor que muchos ni podrían imaginar, no ha visto a una persona joven apartada por la sociedad en algún momento por la minusvalía, no, ha visto a alguien que cobra algo y vamos a ver si se lo puedo quitar. Señores del equipo médico de incapacidades, las personas enfermas necesitamos un buenos días, un qué tal te encuentras, un tranquila no estés nerviosa y sabéis que me encuentro yo hoy? Una mujer con una idea fija, que todos los que tenemos incapacidades somos delincuentes, en mi estado recién operada ni me ha ayudado a levantarme, ni a sentarme, ni me ha preguntado por mis dolores, ni me ha rozado las manos seguramente por si le pegaba algo… y yo echaba de menos al equipo médico de mi enfermedad, a mi médico que me abraza cuando llego, que se preocupa si peso mucho o peso poco, que en cuanto ve mis manos busca y rebusca para darme soluciones…en fin, un médico además de médico debe ser persona porque no somos números. Lamentablemente algunos tenemos enfermedades crónicas, a veces nos cuesta levantarnos, quitarnos o ponernos la ropa, levantar una cuchara… así vivo yo mi enfermedad desde que tenía 12 años, eso sí, con una sonrisa enorme en mi cara, porque los demás no tienen la culpa de mi enfermedad, bastante duro es para la gente que me quiere verme así en ocasiones, pero para esta señora parece que yo si tenia la culpa de que ella tuviera que estar haciendo un informe. En fin, me da tanta pena que he decidido compadecerme yo de ella, porque al fin y al cabo lo mío no tiene arreglo pero lo llevo de cine, le pese a quién le pese, lo suyo tampoco tiene arreglo y por lo que veo le pesara a quien tenga cerca a diario. Sed felices como yo lo soy, independientemente de quien se cruce en vuestro camino.

jueves, 20 de mayo de 2010

El sueño de su vida...Dedicado a mi amiga Carlotta


El Sueño de su vida…


Hace muchos muchos años, en un reino junto al mar, vivía una princesa de dorados cabellos y por lo que cuentan, voz angelical.
Dicen los moradores del lugar que su voz guiaba a los barcos perdidos en la noche oscura y los días de pleamar.
Se cuenta, que, hasta un faro se construyó en el pequeño reino y ni las luces encendían en las noches de luna escondida, un solo murmullo emanado de su garganta era capaz de guiar a la gran flota de pescadores a su hogar.

En cierta ocasión, cuenta un anciano del lugar, un pequeño marino perdió su norte, su guía, la estrella polar… el faro giraba y giraba, sus luces llamaban y llamaban, pero la pequeña barca y el pequeño marino no llegaban.

Pasaban los días y se perdieron las esperanzas de que regresara a su morada, pero por soñar, su familia soñaba que un día la mar lo retornaba. La triste historia llegó a oídos de la princesa Carlotta y prometió a la familia que haría todo lo posible para que no perdieran la esperanza. Carlotta cantaba a diario, por la mañana, por la tarde, por las noches, en los días soleados, en los días grises, no le importaba ni momento ni lugar, su bonita voz era un referente para el resto del reino, un sueño común alentado por una bonita voz.

Pasaron los días, semanas, e incluso algún que otro mes y nuestra princesa cada día cantaba y cantaba, soñaba y soñaba… y como los sueños en ocasiones se cumplen, una mañana un marinero caminaba por las empinadas calles del reino del Albir, escuchó a la princesa cantar y recordó en lo más profundo de su perdida memoria poder reconocer algo que le devolvió a su mundo, a su vida perdida, a su familia… La vida es un largo camino en el que no hay que dejar perder los sueños, la princesa tuvo el suyo, cantar, y con su sueño hizo soñar al resto, la música cantada con el corazón devuelve ilusiones y anhelos, nadie es mejor que nadie, ni nadie es peor que nadie, pero las cosas hechas con ilusión y amor son un regalo para el resto, con una bonita voz el resto fue feliz, con tu voz nos harás feliz al resto.

Un beso Carlotta y ánimo y a por ellos.